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lunes, 10 de octubre de 2016

Indecisión

A lo largo de toda nuestra vida, te acabaras encontrando con diferentes personas que te intentaran convencer de sus ideales para que te los adjudiques como forma de pensar.
Ahí es donde reside tu forma de ser y tu fragilidad de lo que llamare muralla mental; esa pequeña muralla, que hace que sea más o menos fácil hacerte desconfiar de tus propios pensamientos cuando alguien debate contigo. En ese momento es cuando uno mismo se da cuenta de cuán seguro esta en lo que cree.
Pero entonces es cuando sale en tu cabeza la siguiente pregunta ¿Cómo puedo estar más seguro de mis ideales? Sencillo, solo replantéate en lo que crees y cerciórate de que sabes sobre ello. Basándome en una pequeña frase de mi abuela “Nunca hables, ni discutas a nadie si no sabes del tema” te doy pie a que si vas a querer defender algún ideal, argumento, idea u opinión; estudia primero sobre ella, interésate por todo lo relacionado con la misma, etc… Para que así cuando alguien vaya a rebatirte tus argumentos, tú ya sepas defenderte en tu terreno; es decir, tengas una muralla más fuerte.

Finalmente solo dejarte con un pensamiento débil pero persistente en tu desconocida mente para mí, ¿Merecerá la pena tal discusión, o pasarás del tema?

lunes, 18 de abril de 2016

Impotencia

El caso es que llega un día en el que te despiertas y te ves solo, sin ganas de seguir, sin ganas de abrir los ojos, cansado de ver cien veces lo mismo lo trescientos sesenta y cinco días del año.

Y ves que no puedes hacer nada, que dar una moneda a un indigente, tira una botella al conteiner de vidrio, sonreír a un niño, o simplemente contribuir a la sociedad… no sirve de nada, porque mañana cuando vuelvas a abrir los ojos y te mires al espejo todo seguirá igual.

Pero echas la mirada atrás y ves que hubo un día en el que si tenías ganas de vivir, ganas de levantarte, ganas de salir y comerte el mundo y decir que vales para eso y más… Un día atrás en el tiempo. Y piensas en por qué se fue todo a la mierda, porque ya no saltas mares, porque ya no rompes nubes, ni derrumbas montañas… Y sí, descubres que todo fue porque quien te dijo que todo eso merecía la pena se fue, se marchó sin razón aparente, sin un adiós ni un hasta luego; solo unas breves palabras antes de que tu mayor muro, tu gran apoyo, tu esquema de vida se fuera al garete.
Y el culmen de esta espiral sin fin llega cuando no puedes olvidar lo malo, cuando ves que llegan días especiales y sigue sin cumplirse tu mayor deseo, sigue sin aparecer, que sigue sin ser esa broma que tanto deseas que sea. Insoportable es ese dolor que se siente cuando vuelves a oler su colonia, cuando vuelves a creer verla por la calle por décimo novena vez, cuando vuelves a probar una croqueta y sigue sabiéndote mal porque no es la suya, cuando te levantas cada noche entre sueños con lágrimas en los ojos, y sobre todo el levantarte con su olor y su voz todavía en la cabeza.

Y crees que el fin de ese dolor llegará esa noche, esa noche en la que te vuelves a quitar la ropa del trabajo, te preparas la cena, y sin ni si quiera pensar, te comes un bocata de fiambre mirando un punto fijo cual autómata… y tras una hora de encefalograma plano, te vas a la cama con esperanzas de que el día siguiente sea mejor.

Que haya una razón por la que luchar, una razón por la que ser distinto.

Pero te hartas, te hartas de tener que haber un porque, de esperar que todo vaya a cambiar porque si de nuevo, de esperar que alguien te diga arriba… Y te toca levantarte a ti mismo, quitarte el polvo de las rodillas y seguir adelante; soportar que la vida te de hostias y devolvérselas, decirla que seguiste adelante y que luchas por ella, que cuando vuelvas a verla ella te sonría porque sepa que lo hiciste lo mejor que pudiste, porque diste más del 100% de ti mismo, porque fuiste como debiste de ser, porque no te rendiste a la primera, porque no buscaste la riqueza, sino la pureza de espíritu.

Y ahora te pregunto.


¿Qué gritarás cuando te levantes mañana? ¿Estas orgulloso de como terminaste hoy el día?

domingo, 13 de marzo de 2016

Inmor(t)al.

- ¿Tú creés que cuando sueñas con una persona, ella hace lo mismo y por eso sueñas con ella?
- Espero que sí, ¿por qué me lo preguntas?
- Porque yo también lo espero.

sábado, 12 de marzo de 2016

Esto es para ti.

Creo que odio que me quites esas golondrinas de la cabeza y que me dejen ver las cosas con claridad. Empiezo a acostumbrarme y eso esta mal. Te odio.
Si, te lo juro, juro que te odio.
Me estoy mal acostumbrando y acabarás desapareciendo.
Ojalá estuvieras más cerca. Para odiarte un poquito más, para echarte cosas en cara hasta que me duela... Para abrazarte una vez más.
En el nombre de la amistad y del amor, ¿quién fue el maldito hijo de puta que nos junto para luego separarnos?. ¿¡Quién?!
le mataría, te prometo que le mataría, le odiaría como nunca podría odiar a nadie.
Y ahora dime, dime porque cojones decides salvarme la vida, por un rato, todos los días. Porque tú, y no otra persona, porque tú después de tanto tiempo... ¡joder!
¿porque eres así?, ¿porque me quitas la razón referente a mi opinión sobre la gente?, ¿¡porque!?...Apareces de la nada, después de tanto tiempo y me vuelves a salvar de todo, volviéndo a hacerme creer en los imposibles, vigilando un recuerdo y guardándolo para ti. ¡Vete a la mierda, desaparece, no vuelvas! que yo no te lo he pedido.
Pero por favor, dime que llegas bien, y vuelve, vuelve porque nose que haría ahora sin ti, vuelve porque quieres volver, y deja que vuelva a odiar esta puta salida de emergencia que hemos montado. Dejame romperla, y dejame que me amargué por hacerlo.
Te quiero... Joder, te quiero, quien lo diría... Yo, diciendo esto.
Ojalá estuvieras más cerca.
En el nombre del amor y la amistad, ¿quién nos la jugó de esta mala manera?, te prometo que le querría como nunca podre odiarle. Esto es para ti, a la mierda nuestro secreto, ahora todo el mundo sabrá lo que fue el último verano.
Escuchame,
y callate mientras te cuento esto.
Eres el conjunto de sentimientos más maravilloso de mi vida,
creeme cuando te digo que la distancia no es el olvido.
Callate. Callate y no me vengas con tu sinceridad adorable. No tienes porque hacerlo.
Sé que sabes, que haría cualquier cosas por ti, pero que no hace falta, y se que sabes de sobra que te quiero
pero que tampoco hace falta.
Puta locura transitoria contigo.
378 kilómetros y dos salidas de emergencia. Eres genial, demasiado genial para este mundo,
demasiado genial para este conjunto de desórdenes mentales que soy.
No te vayas,
no dejes de salvarme la vida.

domingo, 31 de enero de 2016

Miedo.

Miedo. Miedo. Miedo...
¿Por qué miedo? ¿A qué le tengo miedo?
Sonrío. Me río. Pero siempre vuelvo al mismo punto de partida...
Mil veces. Quizás un millón más de veces.

Pero... ¿qué es el miedo, si no una parte muerta de nuestro alma?

jueves, 28 de enero de 2016

Así nos va...

De verdad, que graciosa la humanidad de hoy en día, todo el día quejándose, despotricando e incluso frustrándose por como es la gente. Que si solo miran por si mismos, que nadie se preocupa por nadie, que si cada vez las personas son más independientes, que si ya nadie tiene sentimientos, que nos estamos volviendo menos humanos...bla bla bla. Y digo yo, ¿y si en vez de quejaros tanto no probáis a cambiar también un poco vosotros, dais ejemplo y dejáis de echar la culpa al resto del mundo? Porque lo más cojonudo de vuestras quejas es que son pura hipocresía, pedís que la gente sea más humana más cercana, diferente, y cuando conocéis a alguien así no dudáis ni un solo segundo en hacerla mierda y destrozarla hasta que se vuelve una más en vuestra sociedad de mierda. Sinceramente y con todos mis respetos, dais asco. Me tocáis bastante ( demasiado) los cojones con tanta hipocresía y tanto afan de perfeccionismo hacía el resto del mundo cuando vosotros ni siquiera dais ejemplo, ni mucho menos sois perfectos. Os quejáis también de sentimientos que si las tias son unas cabronas, que si lo tios son un cabrones... Venga no me jodais... si luego es lo que más perseguis y alentáis, enserio ¿sois gilipollas? o ¿esque pretendéis dar una imagen de diferentes?. Dejar de criticar tanto y dar un poco de ejemplo, dejar de decir que sois diferentes si luego seguís todos los rebaños, ya sea moda, musica e incluso pensamientos.  Vale ya de hipocresía y vale ya de decir que queréis gente diferente si luego la vais a acabar tratándola igual que al resto del mundo. Honestamente, por mi, podéis iros a la mierda.

miércoles, 27 de enero de 2016

Preguntas.

Y aún así, después de todo, me puse a gritar ¿donde estas?
Y te recordé, en aquél bar,
Y me pregunto, por quién brindarás ahora y a quién pretendes ahogar en esa copa

Desesperación.

Si, así llamare a todo este texto, entrada o frágil pensamiento donde os enseñare todo por lo que pasa mi cabeza cuando me da por pensar por la noche.

Lo más importante del echo en si es lo de que solo me ocurra por la noche. Es ese momento cuando apagas móvil, cierras los ojos y te ves a solas otra vez con tu mayor enemiga, la soledad. La cual diréis que es la mala, pero no; aquí el malo soy yo.

Soy yo quien la impido enseñarme la verdad, la idea de que puedes hacer todo por ti mismo, que todo sale bien si lo haces tú mismo, que todo dependerá de ti y solo de ti. Ella es la bella dama que te guiara por la buena senda, la que te hará ver que todo lo demás es secundario, la que te dirá, susurrara al oído que lo único que necesitas para seguir adelante, es respirar.

Y por qué detener una dama tan motivadora, por que decir que no a esa ayuda tan esperanzadora, porque decir no a subir…

Porque ya te acostumbras a ver tu mierda de realidad, a saber lo que ocurrirá porque ya te lo conoces, por la simple razón de que ya te has acostumbrado a la misma mierda de siempre.


Y os preguntareis porque llame a esto desesperación. Pues bien, aquí os traigo la respuesta, porque es la condición que te muestra la soledad para que subamos, porque es la causa de que decidas cambiar, porque es la razón de que cuando te levantas y ves la luz del día siguiente, grites en lo interior de tu alma, rasgando líneas temporales y las rectas del espacio…lográndose proporcionar más ganas o simplemente una razón para sonreír un día más.

Mi experiencia en el mundo del bullying.

Voy a contaros un relato real. Un relato que marcó mi vida para siempre.
Todos hemos oído hablar del llamado “bullying”, ¿verdad? Bueno, pues mi historia comenzó de muy pequeña...
Yo siempre me veía fea, siempre pensé que nadie se fijaría en mi. De hecho, nadie se fijo en mi en toda mi vida escolar. Normalmente en la infancia y adolescencia sueñas con que todo va a ser bonito. Que tendrás un novio en tu propia clase, que serás popular, que la gente al verte dirá “Oh! Qué bien viste esa chica.”o “Vaya! Qué chica tan guapa, que peinado tan bonito.”. Pero la realidad era distinta para mi. Yo eso lo veía tan lejos que muchos días rompía a llorarle a mi madre, preguntándola que por qué no podía ser yo como esas chicas sin pecas, con el pelo liso y una plancha del pelo para arreglárselo. Un buen cuerpo... Vamos, lo típico.
En primaria fui feliz. Fea, pero feliz.
Todo empezó cuando yo tenía entre 6 y 7 años y me diagnosticaron Hiperactividad con Déficit de atención. Me medicaron. Cada vez que iba al psiquiatra me cambiaba la medicación. Cada cual más fuerte y más insoportable. No era yo. Estuve medicada 11 años hasta que decidí dejar de ser algo químico, para empezar a ser yo de nuevo.
Fui al Club Alcarreño de Natación. Me hacía muchísima ilusión porque nadar es una de las cosas que más me gustan en esta vida. Yo mi hiperactividad la veía tan normal que se lo contaba a la gente, ya que es algo normal. Pero por aquel entonces era tan inocente que todavía no sabía que la gente era mala por naturaleza. Empezaron tirándome las gafas de bucear al WC, se asomaban por arriba del vestuario cuando me estaba cambiando, me tiraban perchas, me insultaban, y a saber que cosas más que ya no recuerdo. Había una chica con la que llegué a llevarme realmente mal. Arañazos. Aguadillas. Un día se asomó por arriba del vestuario y yo estaba tan harta que decidí subirme a la silla que había dentro y la clavé mis uñas en sus manos con todas mis fuerzas.
Todos los días salía tres cuartos de hora tarde del vestuario. ¿Qué niña de 13 (más o menos) tarda tanto en cambiarse después de nadar? Absolutamente todos los días lloraba mientras nadaba, mientras sentía cómo me adelantaban todas las chicas... Hasta que llegó el día que exploté y les dije a mis padres que no quería seguir metida en aquel infierno. Ahí acabó todo. Al fin.
Y así llego otro año. Catorce años. Iba al instituto con normalidad. A veces con amigos. A veces sin amigos. (Tengo que decir que nunca se me ha dado bien conservar a mis amigos, he sido una cabeza loca.) Ese año iba a Segundo. Yo iba con mi mejor amiga por el pasillo cuando, sin más, aparecía la chica más “malota” que existía y me hacía la zancadilla. Qué pena que nunca me cayese, ¿verdad? JAJAJAJAJAJAJA creo que se frustró tanto por ello que un día, estando en la cafetería, me vino con toda su chulería de frente y me soltó una patada en la espinilla. ¿Lo mejor? No lo sentí. Creo que me pareció tan patético que ella se quedó con todo el dolor. No entendía por qué hacía tanto el payaso conmigo, ni sus propias amigas lo sabían.
Vayamos a la parte más graciosa: Un día, por un malentendido, este espécimen de persona se pensó que yo le tiré un tampax a la cabeza y me amenazó con esperarme a la salida. Bien. A continuación fui a Jefatura de Estudios y ¡adivinad que hicieron! Correcto. NADA. Me dejaron salir por el aparcamiento y así pude evitarla. Al día siguiente pasé de esconderme y salí por la puerta principal con mi mejor amiga en aquel entonces, que estaba al tanto de todo. Me rodearon unas...¿15 personas? Imaginaros: yo era extremadamente delgada. Pues cogió la chica y me soltó un puñetazo. No me dolió, pero casi me caigo al suelo de lo poco que pesaba, y otra chica me agarró del pelo y me dijo algo que ya ni recuerdo. Yo me puse a llorar de la rabia mientras mi amiga vino a abrazarme y a acompañarme a Dirección. A continuación llamaron a mi casa y a casa de la chica. En mi casa me llamó, me pidió perdón llorando...y, claro, la dije que no pasaba nada, que no llorase. ¿Por qué? Porque esas disculpas eran lágrimas de cocodrilo. Como que su madre no la diría cuatro cosas para que llorase...
El siguiente día de clase la Jefa de estudios decidió el castigo: nos castigo A LAS DOS JUNTAS para decorar la clase para navidad. En fin, imaginaros mi cara cuando lo dijo. Patético.
Aquí viene mi crítica: no sé cuantos casos de acoso habrá en los colegios e institutos, pero si que sé que si a todos los chicos y chicas que, como yo, sufren cualquier tipo de acoso les hacen el mismo caso vamos COJONUDOS. Y perdonadme por la expresión, pero es que me hierve la sangre con estas cosas, porque nadie hace ni puto caso.
Mismamente el niño de 11 años que se suicidó la semana pasada y dejó una carta. ¿Quién le hizo caso? ¿Cómo deben de sentirse sus seres queridos cuando la “justicia” dice que “no hay suficientes pruebas (denuncias) como para investigar el caso”? ¿LES PARECE POCO QUE UN NIÑO DEJE UNA MALDITA CARTA EN LA QUE DICE QUE NO PUEDE SEGUIR ASI Y QUE ES LA UNICA MANERA DE NO IR AL COLEGIO? De verdad, me produce náuseas.
Contaría más cosas de mi vida, pero creo que esto es suficiente para dejar claro por qué odio a la gente y a la justicia (si se le puede llamar así) de este país.
Quiero que la gente se entere de una puñetera vez que no es fácil vivir con problemas mentales. Que no somos “bichos raros” por tener hiperactividad, depresión, ansiedad, o cualquier problema por el estilo. QUE NO OS TOQUE PASAR POR ALGO ASI...
Y no digáis que sois bipolares solamente porque no tengáis ni puta idea de lo que es. Porque realmente la bipolaridad es jodida de cojones. Si no también podéis coger un libro o meteros en Google e informaros.De nada.

Nada más que añadir. ¡Que tengáis buena noche todos! ♥

Crítica hacia Fran Rivera.

Primeramente quiero dejar claro que no pretendo ofender a ningún creyente de la religión católica, sencillamente expreso mi opinión desde mi punto de vista NO creyente.
Y sí, asisto a encierros, no soy antitaurina, por si alguien piensa comentarlo, ya dejarlo escrito; aunque entiendo que pueda causar controversia... Y tampoco apoyo las corridas de toros.
Para empezar "[...] es la quinta generación que TOREA en nuestra familia. [...]". No, perdona, el señor Rivera sostenía a su hija en sus brazos, por lo tanto el que toreaba era ÉL. Además, ¿cómo iba a sostener un capote una niña de 5 meses, teniendo en cuenta el peso de este?
Continúamos: "Viva la mejor herencia, el sentimiento, la pureza, honor". Emmm...¿honor? ¿Cuál? ¿El del toro? Que aun sin poder elegir su destino, ahí está. ¿Pureza? La del toro también, ¿no? Como animal que es, es NOBLE y PURO. ¿Herencia? Veamos a ver si la niña cuando tenga USO DE RAZÓN no opina que lo que hace su padre no es arte. ¿Sentimiento? Perdone, señor Rivera, aunque haya tenido autorización de la madre de la niña, yo veo así a mi hija con su padre y le quito la custodia, le denuncio y, si no estoy ya divorciada, ME DIVORCIO.
Y aquí viene la mejor parte: "Jamás ha vivido mi hija más segura, soy torero por la gracia de Dios [...]" Aquí el señor Rivera hace mención a algo que, sencillamente y desde mi punto de vista, veo absurdo:
¿De verdad su hija está segura en sus brazos y delante de un toro? O sea sé, usted es perfecto y no se puede tropezar, o el toro arrancar de golpe y lastimar a la niña (usted es que me da completamente lo mismo).
Y "por la gracia de Dios", me está usted hablando de un libro de ficción, donde una paloma le dice a una mujer "vas a tener un hijo", lo tiene, pero sigue siendo virgen. Donde un tío con bastón y superpoderes parte el mar en dos. Donde alguien resucita sin más. Donde existen camellos que vuelan y estrellas fugaces que, por una casualidad divina, te llevan a un pesebre en el que ha nacido el "hijo de Dios". Usted es torero porque quiere, y punto. Porque si de la "gracia de Dios" se tratase no hubiese gente muriendo en Siria, ni niños en países del Tercer Mundo muriendo día si y día también de hambre y demás enfermedades que contraen.
"[...] vivo para esto y le dedico 365 días al año, ni por un segundo corrió el mínimo peligro.[...]". Perdóneme por décima vez (por decir un número), pero gente que trabaja en lo mismo durante toda su vida, falla, se hace heridas, se mutila alguna extremidad.... Aquí tenemos el claro ejemplo de mi padre, que ha trabajado en la construcción toda su vida (tiene algo más de 50 años) y ha sufrido múltiples accidentes. Asique no me venga con que no corría riesgo, porque no me lo creo.
"[...]Hay muchas más cosas peligrosas que no voy a entrar en ellas que están llenas de niños. Respetad nuestras tradiciones, por favor." En algo estamos de acuerdo, pero una cosa no quita la otra, señor Rivera, puso a su hija en peligro y eso es innegable.
Sobre su tradicción no tengo nada más que añadir.
Ya por último dar las gracias a la gente que se haya molestado en leer todo esto. Un saludo y buen día.