Archivo del blog

miércoles, 27 de enero de 2016

Desesperación.

Si, así llamare a todo este texto, entrada o frágil pensamiento donde os enseñare todo por lo que pasa mi cabeza cuando me da por pensar por la noche.

Lo más importante del echo en si es lo de que solo me ocurra por la noche. Es ese momento cuando apagas móvil, cierras los ojos y te ves a solas otra vez con tu mayor enemiga, la soledad. La cual diréis que es la mala, pero no; aquí el malo soy yo.

Soy yo quien la impido enseñarme la verdad, la idea de que puedes hacer todo por ti mismo, que todo sale bien si lo haces tú mismo, que todo dependerá de ti y solo de ti. Ella es la bella dama que te guiara por la buena senda, la que te hará ver que todo lo demás es secundario, la que te dirá, susurrara al oído que lo único que necesitas para seguir adelante, es respirar.

Y por qué detener una dama tan motivadora, por que decir que no a esa ayuda tan esperanzadora, porque decir no a subir…

Porque ya te acostumbras a ver tu mierda de realidad, a saber lo que ocurrirá porque ya te lo conoces, por la simple razón de que ya te has acostumbrado a la misma mierda de siempre.


Y os preguntareis porque llame a esto desesperación. Pues bien, aquí os traigo la respuesta, porque es la condición que te muestra la soledad para que subamos, porque es la causa de que decidas cambiar, porque es la razón de que cuando te levantas y ves la luz del día siguiente, grites en lo interior de tu alma, rasgando líneas temporales y las rectas del espacio…lográndose proporcionar más ganas o simplemente una razón para sonreír un día más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario